Cuando pensamos en cistitis (infección o inflamación de la vejiga), solemos asociarla casi automáticamente a las mujeres. Pero los hombres también pueden tener cistitis, y cuando aparece conviene prestarle especial atención: en varones es menos frecuente y, por eso mismo, a menudo requiere valorar la causa y descartar problemas asociados.
¿Qué es exactamente la cistitis?
La cistitis es la inflamación de la vejiga. Con mucha frecuencia se debe a una infección bacteriana (cistitis aguda), aunque también puede haber cistitis no infecciosa (por irritación, tratamientos, etc.).
Los síntomas típicos incluyen:
- Escozor o dolor al orinar (disuria)
- Urgencia y aumento de la frecuencia miccional
- Molestia o presión en la parte baja del abdomen (suprapúbica)
- Orina turbia o con mal olor, y a veces sangre (hematuria)
¿Por qué es diferente cuando ocurre en hombres?
En hombres, la cistitis es menos común que en mujeres. Por eso, cuando aparece, es importante valorar si existe algún factor que la favorezca, como:
- Obstrucción al flujo de orina (por ejemplo, por crecimiento prostático)
- Problemas de vaciado vesical
- Instrumentación urinaria (sondaje, procedimientos)
- Litiasis (piedras) u otras alteraciones del tracto urinario
- En casos de recurrencia, conviene descartar prostatitis u otros focos asociados
Síntomas: cuándo puede no ser “solo cistitis”
Además de los síntomas urinarios típicos, hay señales que obligan a consultar cuanto antes porque pueden indicar afectación “más alta” (riñón) o una infección sistémica:
- Fiebre, escalofríos o mal estado general
- Dolor en la zona lumbar o costado
- Náuseas/vómitos
- Empeoramiento rápido
Diagnóstico: qué pruebas suelen hacerse
En la práctica, lo habitual es:
- Análisis de orina (para detectar infección/inflamación) y, según el caso, urocultivo.
- Si hay recurrencias, síntomas persistentes o sospecha de complicación, el médico puede plantear más estudio (por ejemplo, imagen o endoscopia) para buscar la causa.
Tratamiento: qué se hace (y qué no conviene hacer)
Si la cistitis es bacteriana, el tratamiento suele basarse en antibióticos, seleccionados según la situación clínica y, cuando procede, el resultado del cultivo.
Mientras tanto, pueden recomendarse medidas de apoyo como hidratación y control del dolor, siempre individualizando cada caso.
Lo importante: en hombres no es buena idea automedicarse (ni “tirar de antibióticos” previos) sin valoración, porque puede enmascarar el cuadro o dejar una infección mal tratada.
Prevención: hábitos que ayudan
Algunas medidas generales que suelen ayudar a reducir el riesgo de infecciones urinarias:
- Beber suficiente agua (salvo que tu médico indique lo contrario).
- No aguantar la orina durante horas.
- Orinar tras relaciones sexuales si notas que te sienta bien.
- Mantener una higiene adecuada (sin irritantes).
Sí: la cistitis también ocurre en hombres. Y precisamente por ser menos habitual, cuando aparece merece una evaluación correcta para tratarla bien y evitar recurrencias o complicaciones. Si notas síntomas urinarios (escozor, urgencia, frecuencia), especialmente si se acompañan de fiebre o dolor lumbar, lo recomendable es consultar cuanto antes.