Técnicas quirúrgicas

En Clínicas García Reboll realizamos procedimientos quirúrgicos de tipo laparoscópico, ambulatorio, reconstructivo, endoscópico y láser para dar solución a los diferentes problemas urológicos.

Cirugía laparoscópica

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La cirugía laparoscópica es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva en la que se realizan pequeñas incisiones en la pared abdominal de 0,5 a 1 cm, denominadas puertos, en los que se insertan unos tubos llamados trocares. Se diferencia de la cirugía tradicional abierta en que los pacientes experimentan menos dolor en el postoperatorio, menor tiempo de estancia en el hospital, menor sangrado durante la cirugía, el proceso de cicatrización es menor y, además, la recuperación tras la cirugía es más breve.

Para la realización de una cirugía por laparoscopia, primero se llena de gas (CO2) el abdomen para aumentar el espacio en el que se va a operar. A continuación, se van insertando en los trocares los instrumentos necesarios –tijeras, bisturí, pinzas- y una cámara –laparoscopio-, que se introduce por una incisión cercana al ombligo y que, además de iluminar la cavidad abdominal, transmite en un monitor imágenes detalladas de todo lo que ocurre en ella. De esta manera, el cirujano podrá ir realizando, tanto con sus manos como con la ayuda de unos brazos robóticos controlados por un ordenador (sistema Da Vinci), las operaciones necesarias para corregir el problema.

En Clínica García Reboll realizamos los siguientes tipos de cirugía laparoscópica:

La cirugía laparoscópica renal o nefrectomía laparoscópica es la cirugía mínimamente invasiva en la que se realizan cuatro o cinco pequeñas incisiones para tratar las enfermedades del riñón, tales como obstrucciones, quistes, tumores o litiasis.

En ella, además, se puede extraer a través de una incisión de mayor tamaño que las de los trocares (unos 5-10 cm) la parte del riñón afectada o bien el riñón completo, en caso necesario (nefrectomía radical).

La cirugía laparoscópica ureteral es la cirugía mínimamente invasiva por la que se realizan pequeñas incisiones en el área abdominal que permiten extirpar los tumores de uno o ambos uréteres o bien extraer los cálculos renales presentes en ellos.

La cirugía laparoscópica prostática es la cirugía mínimamente invasiva que se emplea para tratar de curar el cáncer de próstata extirpando parte de esta glándula o la próstata completa (prostatectomía radical laparoscópica (PRL)) junto a los tejidos que la rodean, en caso necesario, para evitar la propagación de las células cancerígenas a los órganos coadyuvantes.

El cistocele o prolapso vesical es la caída de la vejiga por la vagina por el debilitamiento o la rotura del suelo pélvico, es decir, de los músculos de la pelvis que la sujetan.

Su tratamiento depende del grado de afectación. Cuando se trata de un caso leve de cistocele, basta con aplicar los ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico. En casos más graves esta patología se puede tratar con una cirugía de suelo pélvico, vía vaginal mediante una histerectomía en la que se extrae el útero y se reparan las estructuras que lo soportan. Sin embargo, los avances en las técnicas laparoscópicas ofrecen actualmente muy buenos resultados en la restauración del suelo pélvico y la corrección del prolapso.

Cirugía ambulatoria

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La cirugía ambulatoria es aquella que se practica en hospitales, ambulatorios y centros de salud con anestesia general, local o sedación y cuyos cuidados postoperatorios son de corta duración, por lo que no necesitan ingreso hospitalario. Existen dos tipos de cirugía ambulatoria:

  • Cirugía mayor ambulatoria: procedimientos quirúrgicos terapéuticos o diagnósticos realizados con anestesia general, regional o local que requieren de cuidados postoperatorios inmediatos pero en las que no se interna al paciente, que puede salir del hospital unas horas después de la intervención.
  • Cirugía menor ambulatoria: procedimientos quirúrgicos terapéuticos o diagnósticos de baja complejidad y mínimamente invasivos que se realizan con anestesia local y que no precisan de estancia en el hospital ni un postoperatorio específico, lo que permite al paciente salir del hospital una vez finalizada la operación.

En Clínica García Reboll realizamos los siguientes procedimientos de cirugía ambulatoria:

Cirugía en la que se seccionan los conductos deferentes, que son los que trasladan los espermatozoides desde los testículos hasta la uretra, impidiendo el embarazo tras la eyaculación. En la vasectomía, por tanto, se frena de forma radical el avance de los espermatozoides hasta su salida por la uretra.

Este procedimiento se realiza con anestesia local y está recomendado en casos de varones que no deseen tener más hijos, volviéndolos estériles. Sin embargo, no afecta a la capacidad masculina para tener erecciones y orgasmos, ni para eyacular semen, ya que este se expulsa sin espermatozoides.

La vasectomía se puede revertir para recuperar la fertilidad del varón a través de otro procedimiento quirúrgico denominado vasovasostomía.

El varicocele es la dilatación de las venas que forman parte del cordón espermático y que son las encargadas de conducir la sangre por los testículos. Cuando se forma el varicocele, la sangre deja de circular de la forma adecuada por los testículos y se acumula en un punto concreto.

El varicocele es un problema común entre los varones jóvenes, normalmente entre los 15 y los 25 años de edad, es asintomático y perjudica a la fertilidad masculina, ya que hace disminuir el número y la movilidad de los espermatozoides.

La cirugía del varicocele o varicocelectomía es la que redirige el flujo de la sangre que se ha acumulado hacia las venas para que todo vuelva a funcionar con normalidad. Se realiza con anestesia local. Hay dos tipos de varicocelectomía, inguinal y subinguinal, en función del canal a través del que se acceda para el tratamiento del varicocele.

El hidrocele se produce a raíz de una acumulación de líquido a lo largo del cordón espermático, en el interior de la bolsa escrotal. Puede ser congénito o adquirido y se manifiesta como una hinchazón testicular, similar a la apariencia de un globo de agua. Se trata de una patología benigna que suele desaparecer sola y, por tanto, no suele requerir de tratamiento quirúrgico. Sin embargo, en casos en los que el hidrocele cursa con dolor o infecciones se puede realizar una hidrocelectomía.

Con la hidrocelectomía se elimina el líquido acumulado en el escroto del paciente, lo que hace desaparecer las molestias y la hinchazón asociadas al hidrocele. Se realiza con anestesia local y el procedimiento consiste en practicar una pequeña incisión (3-4 cm) en el escroto, que servirá para poder drenar el líquido acumulado en el hidrocele hasta disminuir su tamaño y, después, extraerlo. Una vez completada la operación se sutura la zona y se traslada al paciente a la sala de recuperación tras la cual puede volver a su casa.

La circuncisión es un tratamiento quirúrgico que consiste en la eliminación de parte o la totalidad del prepucio del pene, es decir, del tejido que recubre el glande, dejándolo al descubierto.

Este tipo de cirugía puede llevarse a cabo en niños a partir de los tres años de edad que no presentan suficiente retracción en el prepucio, sobre todo de cara a evitar problemas en la edad adulta y, en adultos, cuando esta retracción ha acabado produciendo con el tiempo una fimosis adquirida, que es la estrechez del prepucio que dificulta la retracción manual del mismo e impide descubrir por completo el glande, lo que puede causar infecciones, fibrosis e, incluso, dificultar las relaciones sexuales.

Para la circuncisión se precisa de anestesia local y se realiza a través de un corte en el prepucio con el que se ayuda a descubrir el glande. El postoperatorio puede ser doloroso, pero a los dos o tres días el dolor desaparece.

El frenillo es la porción de piel que conecta el prepucio con la parte inferior del glande del pene. Si el frenillo es corto, este impide al glande quedar totalmente fuera del prepucio, causando una inusual curvatura en el pene y desviando el glande hacia abajo, lo que puede ocasionar dolor y molestias durante las relaciones sexuales, pudiendo incluso desgarrarse provocando un intenso sangrado.

Para evitar este problema, se puede practicar una sencilla cirugía con anestesia local que consiste en realizar una incisión denominada frenulectomía, en la que se corta el frenillo, o una frenuloplastia, en la que se elimina por completo el frenillo dejando el glande al descubierto. En este caso también se puede llevar a cabo una circuncisión.

Tras la operación se puede sentir dolor durante unos días y se aconseja al paciente evitar la práctica de relaciones sexuales durante cuatro semanas, hasta la completa cicatrización.

Cirugía reconstructiva

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La cirugía reconstructiva o cirugía reparadora es una rama de la cirugía plástica general que, como su propio nombre indica, sirve para reconstruir o mejorar la apariencia física o la función de las áreas del cuerpo que presentan estructuras o formaciones anormales congénitas o que se han desarrollado a lo largo del crecimiento o a causa de diferentes tipos de traumatismos, operaciones, infecciones, tumores o enfermedades.

En Clínica García Reboll solucionamos mediante cirugía reconstructiva los siguientes problemas:

La incurvación del pene puede ser congénita o adquirida con el paso de los años. La incurvación congénita del pene es la curvatura que se comienza a apreciar desde las primeras erecciones de los varones jóvenes. La enfermedad de Peyronie o incurvación adquirida del pene es una patología inflamatoria idiopática que produce la formación de cicatrices o placas fibrosas en la túnica albugínea, la capa que envuelve los cuerpos cavernosos del pene, responsables de las erecciones, que pierden elasticidad, no se estiran durante la erección y, finalmente, hacen que se formen las placas de fibrosis que producen la curvatura del pene.

La cirugía correctora de la incurvación del pene puede ser de tres tipos, en función del tipo y la gravedad de la incurvación: acortamiento del pene por el lado opuesto a la incurvación (plicatura), extracción o incisión en la placa de fibrosis con colocación de parche para la corrección de la incurvación y rotura de la placa e implante de prótesis, en casos en los que además de la incurvación exista disfunción eréctil.

La vasovasostomía microquirúrgica es una técnica de microcirugía a través de la cual se vuelven a canalizar los conductos deferentes en un paciente vasectomizado para recuperar la fertilidad y poder volver a tener hijos. Cuanto menor sea el tiempo que pasa entre la vasectomía y la vasovasostomía mayor posibilidad de éxito existe.

Este procedimiento se realiza en el quirófano y con anestesia local, y se lleva a cabo con la ayuda de un microscopio quirúrgico que facilita la visión en detalle de los conductos deferentes y permite ofrecer la mayor garantía de éxito.

La estenosis uretral es el estrechamiento de la uretra, es decir, el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el meato urinario para su salida al exterior. La estenosis puede presentarse en cualquier parte de la uretra y produce dificultad en la micción.

La cirugía reconstructiva de la uretra o uretroplastia consiste en realizar una resección o corte en la zona afectada de la uretra para después reconstruir el conducto y recuperar la función normal de la uretra. De esta manera, se evitan las infecciones renales en el largo plazo y se devuelve la calidad de vida al paciente.

Así mismo, la estenosis uretral se puede corregir mediante una cirugía en dos tiempos en la que se reconstruye el meato uretral por completo y que consiste en la incisión y apertura del órgano sexual para alcanzar la uretra, la toma de injertos del propio paciente, la trasposición del colgajo y la colocación final del injerto.

La incontinencia o insuficiencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina por la pérdida de control de la vejiga. Existen dos tipos de incontinencia urinaria: la incontinencia de esfuerzo (pérdida involuntaria de orina por la realización de un esfuerzo físico) y la incontinencia de urgencia (pérdida involuntaria de orina que se acompaña con la sensación de urgencia).

Existen tres tipos de cirugía para solucionar un problema de incontinencia urinaria:

  • Cabestrillo mediouretral: cirugía en la que se coloca una tira fina de malla sintética bajo la uretra para sujetar la vejiga.
  • Colposuspensión (procedimiento de Burch): cirugía en la que se realizan unas suturas a ambos lados de la uretra para sostener el cuello de la vejiga y apoyar la uretra.
  • Inyecciones de toxina botulínica: cirugía en la que se inyecta una o más inyecciones de toxina botulínica en el tejido que rodea la uretra para apoyar y reforzar el cuello de la vejiga.

Cirugía endoscópica

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La cirugía endoscópica consiste en la introducción de un tubo con cámara denominado endoscopio, por un orificio natural del organismo o a través del abdomen. Con el endoscopio se ilumina y retransmite con todo detalle el interior del cuerpo para diagnosticar y corregir aquellas anomalías que se encuentren a lo largo del camino.

En Clínica García Reboll llevamos a cabo los siguientes tratamientos endoscópicos:

La próstata es una pequeña glándula situada bajo la vejiga de los hombres, justo delante del recto. En varones adultos, tiene el tamaño de una nuez y su función es ayudar a producir el semen que se transporta desde los testículos hasta el pene en el momento de la eyaculación. Esta glándula dobla su tamaño a los 20 años de edad, con el incremento de los niveles de testosterona, y deben pasar varios años hasta que se produzca su siguiente aumento de tamaño. A partir de los 40 años se puede producir un segundo agrandamiento, que se denomina hiperplasia benigna de próstata (HBP). Se trata de un agrandamiento bastante común en los varones mayores de 40 años que, como su propio nombre indica, no tiene implicación cancerígena.

El tratamiento endoscópico que se utiliza comúnmente en la hiperplasia benigna de próstata es el tratamiento endoscópico transuretral (resección transuretral (RTU)), que consiste en la introducción del endoscopio a través de la uretra para extirpar los fragmentos benignos de la próstata que han crecido a su alrededor de forma anómala.

La vejiga es el órgano del sistema urinario que recoge y almacena la orina que generan los riñones. El tumor vesical se origina cuando las células de la vejiga presentan un crecimiento descontrolado.

El tratamiento para la eliminación de los tumores vesicales se realiza a través de endoscopia, con la denominada resección transuretral (RTU). Para llevarla a cabo, se introduce el endoscopio por la uretra hasta llegar a la vejiga, de la que se eliminan los tumores vesicales.

Cirugía láser de próstata

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La cirugía láser se utiliza en numerosos ámbitos de la medicina, por su elevada potencia, por su utilidad y evolución y porque, además, es un procedimiento mínimamente invasivo.

Este tipo de cirugía emplea un haz de luz de un color específico, que depende del tipo de cirugía que se realiza, con el que se eliminan los tejidos problemáticos o potencialmente cancerosos y se cierran los vasos sanguíneos.

La cirugía láser de próstata se practica cuando el paciente tiene una obstrucción de la uretra como consecuencia de una hiperplasia benigna de próstata (HBP), así como cuando existe sospecha de la presencia de un tumor prostático.

En la Clínica García Reboll empleamos dos tipos de láser para tratar los problemas de la próstata:

La cirugía de próstata con láser verde consiste en la introducción de un conducto flexible de fibra o cistoscopio a través de la uretra, que impulsa energía láser de alta potencia para seleccionar y vaporizar –evaporar a alta temperatura- de manera rápida y eficaz el tejido prostático que oprime la uretra. Evita el sangrado gracias a que también es de gran utilidad para cerrar los vasos sanguíneos a su paso. El láser verde no permite la resección de parte del tejido prostático para su posterior análisis.

Las ventajas de este láser con respecto a la resección transuretral (RTU) son las escasas complicaciones que genera, un postoperatorio más llevadero y la reducción del tiempo de sondaje a 12 horas y de hospitalización a 24 horas.

El láser Tulio es, actualmente, el tratamiento láser más avanzado del mercado. Permite operar prácticamente cualquier tamaño de próstata y presenta ventajas con respecto a otros tratamientos quirúrgicos como la RTU, tales como la reducción del tiempo de duración de la propia cirugía, de sondaje, de hospitalización y de recuperación, así como las complicaciones postoperatorias.

Para llevar a cabo una cirugía con láser Tulio se introduce por la uretra un conducto flexible de fibra o cistoscopio que permite realizar vaporización -evaporación por calor del tejido prostático agrandado- y vapo-resección -vaporización por calor del tejido prostático agrandado y resección de una porción del tejido para su posterior análisis-.

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